jueves, 23 de febrero de 2012

Bienvenido a la montaña rusa de la vida

Bienvenido a la montaña rusa de la vida. Al principio de su recorrido encontrarás una zona leve, sin ningún tipo de altibajos, pero luego tendrás que subir, y tendrás que bajar, habrá giros inesperados y cambios, muchísimos cambios. No pienses que en esta montaña rusa te quedarás estable durante mucho tiempo, apenas durarás algo, que luego habrá que subir o bajar. De hecho es la montaña rusa que más marea, la que más cambia de rumbo, la que más cambia de altura. También debo decirte que no sé cuál es el recorrido realmente, porque el gerente de la montaña rusa, Destino, es de los pocos que lo sabe. Puede que llegue Casualidad y lo ayude en su tarea, o puede que quien lo ayude sean tú y tus decisiones. El verdadero director de la montaña rusa eres tú mismo, tú decides qué camino escoger y por ello será diferente, inigualable. No hay un camino que se repita.
Habrá ocasiones en las que bajarás tan bajo que tendrás una extraña sensación de querer bajarte del vagón. Pues bien, no lo hagas. No lo hagas porque otros tiempos vendrán y te harán que subas, subirás tan alto que te sentirás capaz de tocar el cielo con las manos, de gritar, de reír. Dicen que allí arriba se encuentra Felicidad, por ella merece la pena pasar por lo más bajo del camino para coger impulso de nuevo y subir hasta arriba. Aunque a veces, el problema surge en la subida. Habrá ocasiones en las que se interpondrán diversos obstáculos que te impedirán una subida amena. Si pasas por esto solo recuerda que lo mejor está por llegar, que la vista desde la cima merece la pena y que la tormenta no es eterna.

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