miércoles, 8 de febrero de 2012

Carta a Cupido

Querido Cupido:
En algún lugar de este mundo, sea donde sea, está esa media naranja que nunca encontraste, esperándote con un ramo de rosas y una pedazo de sonrisa radiante que te enamorará. Sí, existe, para aquellos que no crean en ella. El problema llega cuando el caprichoso Cupido tiene sed y se hace un zumo con tu mitad. ¿Qué? ¿Estaba rico no Cupido? Pues que sepas que era mío y que te lo acabas de exprimir. ¿Ahora qué piensas hacer? ¿Lanzar otra de tus flechas? No cielo, déjalo, estoy poniendo en duda tu puntería y no confío en ella. Gracias por tu nula colaboración. Deberías dedicarte a madurar un poco, y así, cuando te quites los pañales ya hablamos ¿vale?
Por cierto, deberías apuntarte a unas clases de tiro con arco, no vaya a ser que te vuelvas a confundir.
¡Y otra cosa antes de que se me olvide! Me gustaría que consultaras conmigo tus decisiones sobre mi vida porque no quiero que no me gusten. Déjate de jueguecitos con el Destino, que no hacen gracia.
Un besazo enorme. Nos vemos el catorce.

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