martes, 19 de junio de 2012

Y tú me preguntas que cuándo dejaré de quererte

¿Me preguntas que cuándo dejaré de quererte? Cuando el sol deje de calentar, cuando las estrellas dejen de ser bellas, cuando el verano deje de ser maravilloso, cuando el atardecer deje de ser bello, cuando el amor de Bella y Edward deje de ser eterno, cuando el fuego deje de quemar, cuando el dinero deje de ser lo que mueva al mundo, cuando el invierno deje de ser romántico, cuando las familias dejen de reunirse por Navidad, cuando el mundo deje de estar en guerra, cuando las hojas dejen de caer en otoño, cuando dejemos de encontrarle forma a las nubes, cuando dejemos de odiar la rutina, cuando las flores dejen de florecer por primavera, cuando la distancia deje de doler, cuando la humanidad deje de tener fe, cuando los abrazos dejen de tener sentido, cuando los arco iris dejen de ser bonitos, cuando a los adolescentes dejen de gustarles la fiesta, cuando el mar deje de ser un misterio, cuando el mundo se acabe, entonces, dejaré de quererte.


sábado, 16 de junio de 2012

¿Puedo hacerte una pregunta?

-¿Puedo hacerte una pregunta?
+La acabas de hacer.
-Está bien, voy a hacerte otra pregunta
+Adelante.
-A ver. Dices... dices que me quieres...
+Y lo sigo manteniendo.
-... dices que te gusto...
+No sabes cuánto.
-... y... y yo te digo que estás loco... ¿cierto?
+Desde luego. Loco por ti y nunca dejaré de estarlo.
-Y ahora tengo una curiosidad, ¿qué es lo que te gusta de mí tanto como para no abandonarme como hace todo el mundo?
+¿De verdad quieres saberlo?
-Por supuesto, de lo contrario no preguntaría.
+¿Tienes tiempo? Es una lista muy larga...
-¿Intentas ponerme nerviosa? Porque lo estás consiguiendo...
+¡Vale, vale! ¿desde el principio?
-Uff, venga por favor.
+¡Ya voy! Pues... para empezar, tengo que decirte que me gustan tus ojos. Tienen una profundidad que me encanta porque me deja perderme en ellos.
-¿En serio?
+Totalmente, ¿sigo?
-Claro...
+Me encanta tu sonrisa. La forma perfecta de tus dientes y la delicadeza de tus labios me fascinan. Oye, ¿puedes dejar de mirar hacia abajo? Si no quieres saberlo no preguntes.
-Calla, imbécil. Sigue.
+¡Eh! No me pegues que sino no sigo!... Me gusta muchísimo la forma infantil en la que te enfadas cuando yo te pico y lo rápido que me perdonas con un abrazo de los míos, de esos de los que nunca te quieres separar.
-¿Como el que me estás dando?
+Como el que te estoy dando. ¿Sabes qué más me gusta de ti? Tu pelo. Su suavidad, su tacto... Me gusta hasta cuando te levantas.
-¿Por eso siempre lo estás acariciando?
+Exacto. Otra cosa que me vuelve loco de ti son tus repentinas ideas que salen de la nada, esas ocurrencias y locuras cuando no vienen a cuento.
-Eres un idiota...
+Tal vez, pero hay más cosas. Me encantan tu fuerza y voluntad, aguantando el dolor y sin venirte abajo. Y aún así, tras todos esos palos, siempre tienes ganas de reír y sonreír.
-Tú también tienes algo que ver ahí, sin ti no sonreiría tanto...
+Sin embargo, aún siendo tan fuerte, tienes una apariencia de muñeca de porcelana, tan débil... que es que me enamora.
-No soy tan débil...
+Claro que no, pequeña.
-No me des la razón como si estuviese loca.
+No lo hago. Y sí estás loca, pero como dice en tu película favorita, las mejores personas lo están.
-Te quiero tonto
+Yo más, princesa.