domingo, 22 de julio de 2012

Gossip Girl. Chuck + Blair

+Chuck, ¿cuándo dejarás de perseguirme?
-Nunca debí abandonarte, supe que había hecho mal nada más despegar tu avión. He querido distraerme todo el verano para no sentir nada, pero lo siento.
+¿Y?
-Tenía miedo. Miedo de que si pasábamos el verano juntos lo verías.
+Ver, ¿qué?
-A mí. Por favor, no me dejes.
+¿Por qué? Dame una razón. Y 'soy Chuck Bass' no me vale.
-Porque tú no quieres.
+No es suficiente.
-Porque yo no quiero.
+No es suficiente.
-¿Y qué más quieres?
+Dame una razón que me impida subirme a su coche. Dos palabras, ocho letras. Dilo y me tendrás.
-Te... te qui...
+Gracias. Es lo que necesitaba.

viernes, 20 de julio de 2012

Como si de magia se tratase

Un cruce de miradas de casualidad, como obra del destino, como si de magia se tratase. La primera vez que cruzamos nuestra mirada sentí como si le conociese de toda la vida. ¿Eso momentos que deseas que no acaben nunca? Eso sentía. Sin habernos hablado ya me sabía el sonido de su voz y sin habernos tocado, ya me sabía el contorno de su piel. Enrojecí por culpa de la intensidad de sus ojos, deseaba perderme en ellos para siempre, el problema era que aún no lo conocía. En los segundos que duró ese cruce, noté cómo mi corazón latía con tanta fuerza que temía por si iba a salirse del pecho. Sí, podría decirse que fue amor a primera vista. Bajé la mirada un minuto para recuperar mi tono natural de piel, y cuando la levanté, había desaparecido. Quizá fue producto de mi imaginación. O quizá fue un sueño. El caso es que no volví a sentir lo mismo con ninguna otra persona.

lunes, 16 de julio de 2012

Tan cerca y a la vez tan lejos

Soy de esas personas que se pasa el día diciendo que está enamorada, que se acaba de enamorar de la primera persona que entre medianamente en sus gustos, pero que luego, al cabo de un rato, se ha olvidado de dicha persona. Los suelo llamar enamoramientos fugaces. Sin embargo, no puedo decir que lo mío por ti sea lo mismo. Me has prendado de tal forma que a partir del primer cruce de miradas puedo afirmar que existe el amor a primera vista.
Maldita timidez que me obliga a no poder hacer nada más. A observarte desde la distancia. A cuidarte. A quererte en silencio. Es tan poca distancia física la que nos separa, que casi puedo rozarte la piel con mis dedos, y tan vasta la distancia espiritual, que casi no puedo verte desde aquí. ¿Se puede tener sentimientos hacia algo que todavía no he tenido? Ni siquiera sé la respuesta. Sólo sé que te echo de menos si no te veo, que te admiro cuando triunfas, que te extraño, te adoro y también te siento. Que te quiero, sí, te quiero. Irremediablemente e inigualablemente. Sin miedos y sin ataduras. No podría explicarlo, no sabría mostrártelo. No comprendería otra forma de quererte, que no fuera la que tengo. Aunque no me hables, aunque cuando me mires en realidad estés mirando lo que hay detrás, aunque no sepas quién soy. Aún así, no puedo apartarme de ti.

sábado, 14 de julio de 2012

Orgullo y Prejuicio

Elizabeth: ¿Cómo empezó todo? Comprendo que una vez en el camino siguieras adelante, pero, ¿cuál fue el primer momento en el que te gusté?
Sr. Darcy: No puedo concretar ni la hora, ni el sitio, ni la mirada, ni las palabras que pusieron los cimientos de mi amor. Hace bastante tiempo. Estaba ya medio enamorado de ti antes de saber que te quería.
Elizabeth: Pues mi belleza bien poco te conmovió. Y en lo que se refiere a mis modales contigo, lindaban con la grosería. Nunca te hablaba más que para molestarte. Sé franco: ¿me admiraste por mi impertinencia?  
Sr. Darcy: Por tu vigor y por tu inteligencia.   
Elizabeth: Puedes llamarlo impertinencia, pues era poco menos que eso. Lo cierto es que estabas harto de cortesías, de deferencias, de atenciones. Te fastidiaban las mujeres que hablaban sólo para atraerte. Yo te irrité y te interesé porque no me parecía a ellas. Por eso, si no hubieses sido en realidad tan afable, me habrías odiado; pero a pesar  del trabajo que te tomabas en disimular, tus sentimientos eran nobles y justos, y desde el fondo de tu corazón, despreciabas por completo a las personas que tan asiduamente te cortejaban. Mira cómo te he ahorrado la molestia de explicármelo. Y, la verdad, al fin y al cabo, empiezo a creer que es perfectamente razonable. Estoy segura de que ahora no me encuentras ningún mérito, pero nadie repara en eso cuando se enamora.
-Orgullo y Prejuicio. Jane Austen 

jueves, 12 de julio de 2012

Perdóname si no puedo volver a amar

Cuando me abandonaste sentí como la soledad se apoderaba de mí. Las mariposas que habitaban en mi estómago se transformaron de repente en algo totalmente distinto, en algo así como murciélagos. No quería que te fueses y te lo repetí mil veces, pero aún así te fuiste. ¿Que te daban otros que no te daba yo? Sentía el dolor, la oscuridad, el frío. Sentía el invierno. Todo se convirtió en un puto invierno cuando desapareciste de mi lado. Todo a mi alrededor se tornó gris, helado, taciturno. No dejaba de llover y llover y yo seguía ahí. No entendí nunca tu forma de quererme, pero siempre creí que era amor de verdad, y aún menos entendí esa forma de marcharte, a pesar de que como todos advertían 'Se veía venir'.
Desde que te fuiste no he vuelto a saber nada de ti, y tampoco se ha ido el invierno. De eso hace ya cuatro meses y medio, y aquí sigo, esperando a que aparezcan las primeras flores entre la nieve helada, esperando que ese dolor en el pecho que me dejaste cese de una vez por todas. Esperando volver a sentir la felicidad, esa felicidad que tú me arrebataste.
Perdóname si no puedo volver a amar, mi corazón no está a prueba de balas.

miércoles, 4 de julio de 2012

Así como eres, así te quiero.

Toda tu forma de ser, toda tu personalidad, todo tu físico contribuye a que me vuelva loca por ti de tal manera como lo estoy. ¿Que por qué te quiero? Para qué mentir, te quiero por ser... tú. Te quiero por ser así de irresistible cuando sonríes, cuando me miras con tus perfectísimos ojos, esos mismos en los que me pierdo una y otra vez, en los que no quiero encontrarme, en los que quiero ver reflejada mi sonrisa de felicidad provocada por ti. 
Por hacerme reír de esa forma tan peculiar que tienes, haciendo el payaso, de la forma que solo tú eres capaz de conseguir hacer. Te quiero por ser mi mejor amigo, hermano, tú. Por apoyarme y cuidarme. Por no dejarme sola. Por no abandonarme nunca. Por no pedirme que cambie y aceptarme como soy. Por quererme. Te quiero por enseñarme a vivir la vida de la misma forma que tú, al máximo, sin pensar en el mañana y disfrutando del hoy. Por ser capaz de levantarme de la forma más especial posible, cada día de una forma distinta como ''Despierta dormilona'' sin olvidarte del ''Buenos días, princesa''. Porque me encantas en tus intentos de broncearte la piel tomando el sol. Te quiero por quererme aún estando en pijama y toda despeinada por la mañana. Porque cuando existe un cruce de miradas entre nosotros, siento que el tiempo se para y que solo existe un mundo, nuestro mundo. Te quiero porque aunque cantes mal, siempre me cantas canciones románticas al oído intentando enamorarme más de ti, aún sabiendo que eso es completamente imposible. Porque cuando me besas, no quiero que nada cambie. Te quiero por conocerme como lo haces. Por tu madurez. Por ser capaz de estar serio en los peores momentos y ser el más divertido en los mejores momentos. Porque te encanta pasarte el día mirándome y consiguiendo sonrojarme y ponerme nerviosa como sabes que haces. Por tu risa, ¡oh, dios!, ¡me encanta esa risa!. Por tus abrazos, mis favoritos. Por ser el único capaz de tumbar el ocho. Por tus intentos de poner caras interesantes para hacerme reír aún más. Por tus ideas y planes tan descabellados y románticos que me vuelven loca. Te quiero cuando me pides ayuda con el nudo de la corbata, o con la ropa en general. A veces eres un desastre, ¿sabes? pero aún así, así como eres, así te quiero.