miércoles, 10 de octubre de 2012

No puedo vivir sin ti.

-¿Puedo decirte algo?
+Contando con que quiera escucharte.
-No tardaré, te lo prometo. Y no vas a salir perjudicada.
+No sería la primera vez que rompes una promesa pero más te vale acabar pronto. Empieza.
-Sé que te he hecho daño, y nunca me cansaré de arrepentirme ni de pedirte perdón. Nunca me cansaré de imaginar qué hubiese pasado si no me hubiera comportado como un capullo. Tú no te mereces algo como yo.
+En eso estamos de acuerdo.
-Fuiste, eres y serás mi princesa. Siempre. Y yo no me he comportado de forma digna para ti.
+No esperes una segunda oportunidad.
-Por favor, déjame terminar. No quiero despertarte con un ''Buenos días, princesa.'' Sabes que nunca lo he hecho. Ni tampoco quiero llevarte el desayuno a la cama.
+No estás ganando puntos.
-Lo que quiero es que me des la oportunidad de despertarte a besos y abrazos y decirte al oído ''Buenos días, pequeña dormilona, estás preciosa cuando duermes pero echo de menos tu sonrisa mientras lo haces.'' Quiero que tu desayuno sean mis besos. Te prometo que no pasarás hambre. No dejaré de hablar con mis amigas; te las presentaré y cuando tú desconfíes de ellas por alguna razón, yo lo haré. Quiero regalarte cada uno de mis días, no soy fan de los regalos materiales.
+Ya he podido comprobarlo.
-No prometo llevarte a ninguna parte porque no lo haré, ambos iremos a donde tú quieras. No te engañaré con falsas promesas como antes, cada día te prometeré mi vida y cada día te la regalaré. Ya sé que tus amigas tienen alianzas de sus novios y yo te digo que no te regalaré ninguna. No porque no te quiera, si no porque yo no necesito de joyas para demostrar lo que te quise, te quiero y te querré siempre.
+Eso me suena de algo.
-Por favor, confía en mí. No te podré llevar de vez en cuando a cenar a un restaurante lujoso porque mi bolsillo no da para mucho, pero cada días que quieras cocinaré para ti. Y si quieres seré tu cocinero, tu camarero. Seré tu peluquero y también limpiaré para ti. Seré todo aquello que quieras.
+No quiero volver a tropezar con la misma piedra. Me hiciste daño, confié en ti y me fallaste. No me creíste cuando te avisé. Casi me insultaste en mi propia cara... No me vale que me limpies las lágrimas que me caen ahora, deberías haber evitado que cayeran.
-Pequeña, no puedo vivir sin ti.
+Ya lo has hecho. Has estado un tiempo sin mí.
-Y he comprobado que no puedo. Te quiero.
+Abrázame.
-A cambio de no soltarte nunca.
+Hecho.



miércoles, 3 de octubre de 2012

¿Recuerdas?

Cierro los ojos y nos veo. Nos veo en la playa, en el parque, en el patio del colegio. Nos veo jugando, riendo, soñando. Cuando cierro los ojos nos veo años atrás, cuando pequeños, ¿recuerdas?. Cuando tenías la cara rechoncha por la infancia, el pelo descuidado y la ropa siempre con manchas. Cuando cierro los ojos recuerdo que te encantaba verme con mis dos coletas rubias, una a cada lado de la cabeza, corriendo siempre de un lado a otro pero sin separarme de mi peluche favorito. Cuando cierro los ojos te veo a ti, siempre defendiéndome cuando alguna niña se metía conmigo, pero siempre el primero en querer discutir sobre el juego o lo que fuese. Aunque luego con un beso lo arreglaras todo. ¿Recuerdas también que no te gustaba que te recordara esos besos? Siempre igual de testarudo y vergonzoso, en eso no has cambiado. Cuando cierro los ojos nos imagino en la playa, corriendo para que las olas no nos pillaran. O en el parque, buscando el trébol de cuatro hojas escondido, contando los pétalos de las margaritas o siguiendo a las hormigas. Nos recuerdo haciendo promesas para el futuro, basándonos en nuestros propios sueños o metas. ¿Recuerdas nuestra promesa de no separarnos nunca? Nos recuerdo jugando a ser pareja, con nuestros juegos de niños pequeños. Te recuerdo burlándote de mi risa, imitándome tan solo para hacerme de rabiar. Te recuerdo. Cierro los ojos y te recuerdo. Los abro y te recuerdo. Te recuerdo siempre. ¿Sabes qué es lo malo? Que tú parece que ya no me recuerdas.