viernes, 10 de octubre de 2014

Preguntas que me hago sobre ti


Has pasado de ser un pensamiento más a rondar mi mente las 24 horas del día. Cada gesto, cada movimiento, cada canción, cada olor, cada vista... me recuerda a ti. Todo me recuerda a ti, de hecho. Y me duele no tenerte cerca. Igual que me duele que nos ignoremos. ¿Por qué nos ignoramos? ¿Por qué no podemos querernos como personas normales? Tengo la respuesta: nos gustan los retos, nos gusta lo complicado. A nosotros no nos va lo típico ni nos va lo fácil. Por eso me gusta, porque es a nuestro estilo. 

Tantas preguntas por hacer y cada vez que te veo lo único que mis labios saben formular es una de esas sonrisas estúpidas que se adelantan a las palabras; de esas que no pueden disimular que me alegro de que estés alrededor; de esas que te dicen claramente "Soy para ti". ¿Por qué tú no lo ves? ¿Acaso no está claro? ¿Acaso lo ves pero como no sientes lo mismo haces como que no lo ves? ¿Si no sientes lo mismo por qué actúas como si me quisieras? ¿Y si en realidad me quieres pero no te atreves porque tienes miedo? Y si me quieres, ¿por qué me ignoras? ¿Por qué me olvidas? ¿Por qué haces como si no existiera? ¿Acaso tienes una especie de caparazón para evitar que me acerque a ti porque sabes que acabarás hasta los huesos? ¿Sabrás que yo sí que lo estoy? ¿Que no quiero otra forma de pronunciar mi nombre que no sea la tuya? ¿Que no quiero que nadie te sustituya? ¿Que mis mejores sonrisas son las que tú me provocas? ¿Que no quiero a nadie que no seas tú? ¿Que no hay nadie por encima de ti? ¿Que no quiero otros sueños que los que son contigo? ¿Acaso no lo sabes ya?
¿Acaso necesito luces de neón para que te des cuenta de una vez que me muero por ti?

No hay comentarios:

Publicar un comentario