domingo, 8 de marzo de 2015

Pensamientos a 26 de Febrero

Me había enamorado de ti, joder. Y no sabes cómo duele. Y aún más duele tener que escribir estas palabras cuando te había dicho adiós para mí misma y, tiempo después, me he tenido que reconocer que te echaba de menos. Y quizás porque no me haces ni puto caso, que puede ser, pero odio cada minuto que pasamos cerca y no somos capaces ni de mirarnos. 

¿Qué me has hecho para que no te hable? Quererme mal. O no quererme. No sé muy bien. ¿Qué te he hecho yo para que tú estés tan fresco como una rosa y ni siquiera te importe una mierda? ¡Y yo qué sé! Y mira, no sé, pero vaya puta impotencia tengo sabiendo que necesito que sepas lo que siento. O lo que sentí. O darte mis explicaciones de por qué hago como que ya no te pienso o que ya no me afectas nada, pero no puedo darte las explicaciones que no me has pedido por mucho bien que me hagan. Y, te lo juro, esto tampoco sabes cómo duele. 


Quizá esta puñetera mierda no me lleve a ninguna parte porque estoy haciendo el gilipollas, más bien, pero es que no puedo más. Y siento que acabaré explotando y acabaré llorando y yo qué sé qué historias más cuando vuelvas a darme la espalda porque no estás siendo justo. Soy yo la dolida, la que te quiso, la que tomó la firme decisión de ignorarte por su propio bien. Tú se supone que has facilitado las cosas siguiéndome la corriente pero no quiero que lo hagas. Quiero que me hagas caso. Quiero que me pidas explicaciones y yo te las dé, o que no te las dé pero que la decisión sea mía. Quiero gritarte que te quise y que te quiero pero que eres un capullo inmaduro. Quiero beber y no acabar llorando por culpa de tu recuerdo. Quiero que me quieras bien, no a trompicones. Quiero escuchar una canción que me recuerde a ti y no quedarme sin aire. Quiero que cuando la gente hable del puñetero año que viene no me entre el pánico al recordar que no te volveré a ver y que nos iremos sin despedirnos. Quiero desahogarme por fin ya que por una puñetera vez en mi vida escribir no me ayuda. Ni siquiera escribir palabrotas. Te odio y te quiero y no puedo seguir así. Y no sé si quiero que me leas o no porque si no lo haces jamás sabrás que necesito explicarme y si lo haces sabrás que me tienes en tu puta palma de la mano. 


 Vaya indecisión. Y vaya putada. Y qué cobarde soy. Y eso es otra putada.




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