miércoles, 24 de junio de 2015

Cosas sobre amor efímero, superación y otros delirios

Hace un año exacto me estaba muriendo porque no te volvería a ver en los dos meses siguientes. Y contaba los días para Septiembre. Literalmente. Hoy estoy deseando perderte de vista e incluso me emociona la idea de saber que no te volveré a ver en mucho tiempo, en algo más que un par de meses. Te quise. Muchísimo. Pero te superé. Todo en esta vida se supera. Todo. Y, aunque hubo un tiempo en que no quería superarte porque tenía miedo de olvidarte y que me olvidaras, hoy me alegro de haberlo hecho. 

Aún no he llegado a ese punto de "¿Cómo habré sido tan tonta como para quererte?". O quizá lo he pasado. No me encuentro en la fase de odiarme a mí, sino de odiarte a ti, por enamorarme. Podrás decir que no tienes culpa, pero la tienes. No te preocupes, como ya he dicho, todo se supera. Ni siquiera me leerás, no sé por qué escribo esto, pero si te dedicaba mis pensamientos de amor ten por seguro que te dedicaré mi superación y mis delirios.


En el fondo tengo miedo de que todo se supere. Y de que todo pase. Y de que nada quede. Tengo miedo de olvidar que soy feliz o de olvidar a quien creo inolvidable. Nadie es imprescindible, dicen, pero, si nadie lo es, ¿cómo es que la gente se enamora? Siempre llego a la conclusión de que el amor no existe o de que si existe es efímero y nunca eterno. Y es contradictorio, siendo como soy. Y no es por ti. No has sido tú quien me ha hecho pensar así, pero has ayudado a formar esa especie rara de romántica empedernida que no cree en el amor que soy.


Por eso prefiero los libros, al fin y al cabo nunca te romperán el corazón y aún no he sido capaz de superar ni un solo libro que me haya marcado.




viernes, 5 de junio de 2015

La historia de cómo un clavo sacó a otro clavo

¿Alguna vez os han contado la historia de cómo un clavo sacó a otro clavo? Yo me la sé.

¿Recordáis lo enamorada que estaba del chico de ojos de color cambiante? Hasta los huesos. Bien, pues un día llegó otra persona de ojos y personalidad no tan cambiantes. O quizá siempre estuvo pero yo no me había dado cuenta de ello. El caso es que apareció, resurgió, volvió a la escena, hizo acto de presencia y todos esos verbos que al fin y al cabo vienen a significar lo mismo. El caso es que caló. Hacía reír de la manera que el otro no era capaz. O lo fue pero dejó de serlo. Y lo mejor es que él disfrutaba. Y así yo, enamoradiza pero nunca de las que la gente se enamora, no podía creer cómo alguien me hacía de reír y encima lo buscaba. Él buscaba mi risa. El segundo clavo ayudó, empujó, apoyó y hasta propició la salida del otro clavo. ¿"No había un yo sin un tú"? Eso era antes. ¿"Fui alguien que prefirió los ni contigo ni sin ti"? Eso era porque no me daba cuenta de que los sin ti mi gustaban más. ¿"Dije nunca más mientras me cruzaba los dedos a la espalda"? Eso ya no volvió a pasar.


Algún día nos van a querer tan fuerte que no vamos a creerlo. Y yo no lo creo. A pesar de que hayan conseguido sacar el clavo de mis entrañas, el que había estado tanto tiempo que hasta se había oxidado. A pesar de eso, sigo sin creerlo. Pero con todo eso sé, sabía y sabré que ese era el indicado. Algunos dirán que digo lo mismo de todos pero, ¿qué sería el amor sin un poco de ceguera?¿Qué sería del amor sin locura, sin lanzarse a la piscina o sin declaraciones absurdas a estas alturas? Sin todo eso yo no tendría qué escribir ytú no me estarías leyendo.