miércoles, 30 de septiembre de 2015

¿Quién se deja la suela del zapato tirada en la calle?

"¿Quién se deja la suela del zapato tirada en la calle?" Es lo que pensé esta mañana al encontrarme una suela de un zapato tirada en la calle mientras iba de camino a la universidad. No pude evitar hacer comparaciones. Una persona adicta a escribir no puede evitar ese tipo de cosas, ni el llegar a casa y ponerse a escribir sobre la suela de un zapato que ha encontrado en la calle. 

Cuando la vi inmediatamente pensé que a alguien se le había roto y que había decidido dejarla atrás y al pensarlo me acordé de lo que me he visto obligada a hacer cuando he dejado atrás mi vida anterior para viajar. Mucha gente he dejado atrás a mi pesar o por cosas que pasan para seguir avanzando. Gente que es temporal, que sólo conocimos porque nuestros caminos convergieron y luego volvieron a separarse. Gente que es tóxica y no merece la pena que nos quedemos con ella. Gente que viene. Gente que va. Gente que sólo está de paso o gente que no volveremos a ver jamás. Luego me acordé de aquellos que caminan de nuestra mano como la suela del zapato bueno que nunca se rompe, de ese zapato que coincide que es el más cómodo y el que más acabo usando. Sigo sin poder evitar compararlo con la vida. 


Irremediablemente me acordé de ti. Juro que hacía meses que no me acordaba de ti. Incluso llegué a conocer a alguien con tu nombre y no se me encogió el corazón al escucharlo presentarse. Ni siquiera me imagino finales alternativos a lo nuestro ya. Hubo un tiempo en el que la gente pensaba que te tenía tan olvidado que había empezado a querer otra vez. Incluso yo me lo creí, usando la excusa de un clavo saca a otro clavo y todo eso sobre lo que una vez escribí. Al final resultó que no, pero eso es otra historia de otra suela de zapato que decidí dejar tirada en el camino. El caso es que desde ti no he vuelto a querer. Tengo miedo de enamorarme de otro zapato que me haga rozaduras o de otro cuya suela no dure más de un mes. Tengo miedo de comprar otros zapatos porque la última experiencia no fue enriquecedora y he acabado yendo descalza a todas partes. 


Considero que hay zapatos cuyas suelas nunca se rompen y zapatos que vienen malos de fábrica, zapatos cuyas suelas nunca duran y acabo dejando tirada en la calle. Igual que hay gente que se queda, gente que deja huella y no se va; y gente que no aguanta y decide irse, o que yo misma decido dejarla tirada en el camino. Me alegro de que tú hayas sido del segundo grupo después de todo.