sábado, 4 de junio de 2016

Mi muñeca rota

Encontré una muñeca rota
en una esquina abandonada.
Tenía la mirada triste,
el vestido hecho un desastre,
hecho de telas rotas y retales.
De trozos. Pedazos. Piezas.
De alma rota. Vacía. Incompleta.
Abandonada. Vieja. Perdida. 
De ojos sin brillo, mirada torcida.
Infeliz. Sin valor. Sin esperanza. 
No la mantienen sus piernas.
Ella, con miedo, tiembla.
Una muñeca que un milagro
es lo que necesitaba.
Estoy del todo segura.
Un milagro de los que arreglan.
Unen. Completan. Cosen.
Un costurero, tal vez.
"¿Hay de esos?" Ella se pregunta.
"¿Tú lo eres?" Me pregunta.
No sé qué responder.
Mi respuesta: "No sé coser". 
Miento. Me escapo. Es mi salida.
No soy lo que necesita.
No soy su salvadora, 
            su milagrosa.
"Necesitas a alguien que te quiera 
               tanto que te sane entera."
Ahora sí, es mi respuesta.
Le sonrío. A la vez, 
                me sonríe. 
No es una muñeca más,
es un reflejo de mi realidad.