viernes, 30 de septiembre de 2016

Te he visto como a una película

He cerrado los ojos y te he visto. Te he visto abrazándome. Te he visto haciéndome cosquillas sin piedad, dándome charla en clase para que me llamen la atención. Te he visto mirándome de reojo para asegurarte de que me reía, de que me había hecho gracia tu broma. Te he visto sonreírme, peinar la zona para saber dónde estaba. Te he visto perseguirme, alcanzarme cuando ando más rápido que tú, ralentizar el paso cuando voy más lento que tú. Te he visto interesarte por mi vida, llamarme "diamante en bruto", preguntarme quién me gustaba. Te he visto dudar de mis sentimientos, obligarme a invitarte a una copa, verme llegar a través de la ventana. Te he visto llamarme, y mi sonrisa al saber que si suena el teléfono eres tú. Te he visto contar conmigo. Y volver a contar. Y otra vez más. Te he visto rozarme. Te he visto acariciarme. Te he visto verme. Mirarme. Observarme. Me he visto a través de tus ojos. Me he visto enamorarme.

He abierto los ojos y no estabas. He recordado que te fuiste, que te reíste de mí. Entonces me he visto a mí, rota y vuelta a componer, como si nunca te hubiese visto. Ni cerca ni lejos. Como un espejismo. ¿Lo fuiste? No sé.

Me he llevado las manos a los ojos y me he obligado a cerrarlos, intentando verte otra vez, pero sólo veo oscuridad. Es verdad que te has ido.

No sé cuántos años pasan hasta que me permito ver de nuevo. Ver la realidad en la que no estás. Ver el final de la película de amor que pensaba estar viviendo. 

Y me sorprendo viéndote.

Te veo. Te veo mayor. Te veo mejorado. Te veo cambiado. Te veo madurado. Te veo. Nos veo.

Nos veo y sonrío. ¿Lo recuerdas? Lo mucho que te quise. Lo importante que fuiste. Y eres. En el fondo. 

También nos ven. Los demás. Los míos, los tuyos. Los segundos ríen. Se ríen. ¿De nosotros? De mí. Los primeros están alerta por si empiezo a llorar, por si te golpeo, por si te sigo queriendo, por si te odio. Los míos. Mis protectores. 

Ya no te odio. Ya no espero que hagas más de lo que hiciste. Ya no espero que seas quien me componga. Ya no. Ya no quiero cerrar los ojos y esperar que te vayas. Ya no dueles. Ya no.