jueves, 26 de enero de 2017

Promesas que no cumpliré y que (por primera vez) no tratan de ti

Dicen que la inspiración no existe. Que por mucho que uno diga buscarla, el que no la encuentra es porque no quiere. No hay musas ni duendes que escriben por mí. No hay magia, no existe. No me quitarás nada porque no hay nada que quitar. La inspiración la tengo si quiero, si lo decido yo. Escribo más cuando más me quiero. Y me quiero más cuando menos me duele que tú no lo hagas. Escribiré por mí, porque me lo debo, porque me lo merezco. Portaré libretas todo el día y donde vaya para, en cada esquina que sienta, poder dejar sangrar el dolor que aún me queda en sus páginas, que cada vez que apriete el bolígrafo sea porque las heridas escuecen, que cada vez que cierre un cuaderno sea como un soplo de aire fresco en la cara, una vuelta a la realidad donde los sentimientos de verdad no son encontrados, disfrutados, devueltos. ¿Qué es de mí sin ti? Yo misma. Sola. Entera. Yo. Mi persona. Dicho está. Me quiero a solas con mi teclado. Mi teclado. Yo. Mis libretas. Yo. Mis bolígrafos de brillantina por fuera con tinta azul y gastada por dentro. (Como) Yo. Qué horror, menudas comparaciones hago para acabar manteniendo mis escritos en privado. O compartiéndolos en público. Según me dé, Aún hay textos que me abren tan en canal que no son propios de leerlos a grito pelao y tono burlesco, como tú hiciste.

Hasta aquí mi promesa, yo me entiendo.
Fdo:

Mi persona.


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