miércoles, 2 de agosto de 2017

He encontrado un texto del verano de 2015 y aún hablaba de ti

Adoraba el final del verano. Desde siempre. El Sol se ponía antes, la arena bajo mis pies empezaba a enfriarse antes y las noches se alargaban más. Era mi inminente recuerdo de que el curso se estaba acercando. Me gustaba hasta eso. 

Prefería mil veces el final que el principio del verano. Al principio todo el mundo sabe que le quedan semanas de verano por delante; al final es cuando se disfruta más el verdadero verano, cuando nos damos cuenta de que el verano no era tan eterno como prometía. Como la vida, supongo.

Ese verano había sido el mejor de mi vida. Había superado con creces mis expectativas porque yo, por fin, te había superado a ti.

Mi sonrisa permanente me lo decía. Mi piel morena me recordaba que no tenía noticias de ti desde mucho antes de que el sol del verano comenzara a dejar huella en mí. Me encantaba esa sensación.

El curso comenzaría pronto y yo tendría que volver a la universidad, a mi vida real. La burbuja del verano estaba a punto de rompérseme, y yo tenía la esperanza de no tener que encontrarme contigo. Otra vez. De que no me vieras en pedazos, como aún seguía a pesar del verano que tanto sana. Tenía la esperanza de que te olvidaras de mí. Y yo de ti, si cabía.

Mis esperanzas, por suerte, un día de ese verano se cumplieron. Y nunca más supe de ti. Y nunca más tuve que rezar para superarte. Ni olvidarte, pero sí para recomponerme.